Oswaldo Guayasamín

 


Oswaldo Guayasamín(1919-1999) irrumpe por su talento desde muy joven por esa creatividad de romper con lo establecido en el país por parte de los maestros de arte en las academias.

Guayasamín aparece en la década del 40 del siglo pasado cuando ya el mundo del arte había inventado los nuevos ismos, acá, aún se practicaba primero como estudio la pintura de caballete, donde se plasmaba como rutina una combinación de realismo, impresionismo o surrealismo. 

El joven Guayasamín gusta por su pintura de protesta social, conocida es la compra que le hizo uno de los Rockefeller, que le permitió no solo ganar buen dinero, sino que fue invitado a estar unos meses en los Estado Unidos de América, esa invitación Guayasamín la aprovechó, investigó, laboró y expuso. 



Posteriormente reside en México, por la revolución cultural en aquel país, tres grandes maestros Rivera, Orozco y Siqueiros  expresaban sus pensamientos artísticos a través de grandes murales plasmados en edificaciones públicas. Al observar los personajes de Siqueiros hay un detalle que impacta, la actitud de las manos de sus personajes en señal de protesta, quizás de esa composición Guayasamín captó esas manos imponentes de protesta.  Sin embargo, él va más allá, su imaginación lo deriva para otro lado, no solo es la pintura sobre la situación local, él  prefiere la protesta de la realidad universal, así sus manos adquieren mayor impacto ya que la perspectiva que Guayasamín le imprime lo genera, las manchas en tonalidades del negro al blanco le da su impronta.

Ya ducho en sus creaciones, son universales las manos de Guayasamín, él lo había expresado, “son manos de protesta ante una injusticia que permanece desde México hasta la Patagonía en Argentina”. Los artistas prevalecen por su originalidad, Guayasamín fue uno de ellos, no se puede ser original en el presente pintando como él.  



A finales de los setenta o inicios de los ochenta del siglo pasado, pude observar una exposición de Guayasamín que realizó en el Museo Municipal de Guayaquil, me impactaron sus personajes, su técnica, los empastes, las tonalidades colocadas en su sitio para que el espectador entienda el mensaje, la muestra era sorprendente casi todas las salas mostraban sus obras, parecía que el museo había sido ornamentado con la obra de Guayasamín, mostraba a un artista virtuoso, creativo, dueño de su oficio, que deseaba expresar la realidad del mundo especialmente latinoamericano, lleno de angustias, sufrimiento, que pese al trabajo constante no crece en su economía.

En lo pertinente al dibujo de Guayasamín la utilización de la línea es una constante que prevalece en sus escenas o composiciones al óleo, para destacar al personaje. Gran dibujante creo más de 5000 obras al óleo, acrílico, témpera, y dibujos que fueron bocetos para sus proyectos murales o pictóricos.

En ese proceso Guayasamín da muestra de cómo simplificar el dibujo sin que este afecte al objetivo, no se necesita cubrir toda la obra para que el observador capte el mensaje. Guayasamín explotaba esa tendencia, con trazo rápido, casi como de memoria, sea a través del pincel, lápiz u otro utensilio, ahí aparecen las escenas de madres valientes, solas o con hijos con miradas de sufrimiento y angustiadas, soñando que su destino cambie. También plasmó a seres inconsecuentes con esta realidad que poco se preocuparon por los problemas sociales.

En su última etapa  aparecen los personajes  con la temática del amor y la ternura, llenas de más color. El dibujo, lo simplificó,  reestructuró,  brazos y pecho mostrando sus horrorosas falencias marcadas por la falta de alimento, una tendencia mundial que no retrocede a pesar del mensaje del maestro Guayasamín.

Por: Leonardo Rivadeneira

Click en Me Gusta si te agrada este artículo

ShareThis